El telefono sonaba en casa de Johanna, al contestar era Miguel, le pedía que se juntarán para que lo ayudara a elegir el regalo de Cristian. Johanna se divistió mucho con Miguel y le ayudo con lo del regalo, no penso reirse tanto, luego mientras conversaban Johanna le comento que tenía unos problemas con su computador por lo que no tenía internet, Miguel ofreció pasar a su casa y revisar el computador, ya que él trabaja como informatico y sabe bastante de computadores. Johanna accedió encantada, pero le surgió una pregunta lo invitó solo por eso.
Estaba todo listo faltaba un día, Cristian estaba convencido de pasar un cumpleaños solo con su novia, sin saber que tendría más compañía. Rosario le dijo a Marisel que no iría porque ella era una extraña y además no sabía como vestirse, aunque después de una larga conversación la que gano fue Marisel. Ese mismo día Rob fue donde Johanna a ayudarle con su computador, se arreglo bastante, debería lograr su objetivo o todo se vendría al suelo. Cuando se despidió de ella la abrazo un rato y le acarició el cabello, ella no se opuso y Rob pensó que todo iría por buen camino.
El auto solo esperaba cargar la torta para salir, llegaron a las 14:00 horas a la playa, Cristian llegaría aproximadamente a las 18:00 horas. Marisel no estaba nada contenta cuando supo que se iría en el auto de Orlando, se fue con Marcelo y Miguel en la parte de atrás y dejo que su prima se fuese en la parte delantera. Luego de comer algo liviano, se pusieron a dejar todo preparado para la llegada de Cristian.
Cristian bajo de su auto y entro con Johanna sin encender la luz y mientras se besaban en la entrada, todo se ilumino y se escucho: ¡sorpresa!, Cristian estaba un poco aturdido, realmente muy sorprendido, se demoro mucho en agradecer y pedir explicaciones. Luego de cantarle al festejado, comer y bailar un rato, pensaron en bajar a la playa a disfrutar. Mientras bailaban Cristian saco a bailar a Rosario, porque Johanna estaba bailando con Miguel, la música era lenta y la prima de Marisel no podía creer que estaba en los brazos de Cristian, ella no sabía que decir, pero fue él quien tomo la palabra:
– ¿Cómo la has pasado?
– Muy bien.
– Menos mal, pense que Marisel te había obligado a venir contra tu voluntad.
– En realidad no quería venir, pero no porque me aburriera, sino que lo considero una patudez e mi parte apenas te conozco.
– Pero ese es un problema que podemos remediar.
Conversaron y rieron un rato, compartieron sus gustos notando que tenían algunos en común. Eran casi las diez de la noche cuando desidieron por fin bajar a la playa, Rob no deseaba bajar, entonces Marisel se le acercó:
– ¿Por qué no quieres bajar?
– No me gusta el mar.
– Pero si es hermoso, inmenso, lleno de vida y libertad.
– Para mi no simboliza ni vida, ni libertad, además no me gusta bañarme.
– Pero solo estaremos en la orilla, cantando cerca de una fogata, te darás cuenta que es muy entretenido, por favor animate.
– Bien ... creo que una vez más me has convencido.
Al llegar se sentaron en la arena y Camilo comenzó a tocar guitarra y los demás coreaban las canciones. Rosarío se había cambiado de ropa, se veía un poco mayor y su belleza resaltaba, Cristian estaba sorprendido y se acercó a decirle lo hermosa que estaba, Rob vió esta escena y reconoció el eterno galan que era Cristian y pensó “es un desgraciado, sabe que puede tener cualquier mujer a su alcance, encambio yo... si tuviese a Johanna no coquetearía con otra, pero no te preocupes, si todo sale como espero, definitivamente tendrás que buscar a otra.”
Mientras, Marisel que era fanatica del mar comenzó a acercarce a la orilla, se quitro los zapatos y comenzò a meter la punta de los pies y le dijo a Miguel:
– Que linda noche, el cielo se refleja en el mar.- y comenzó a cantar- Niño ven deja que el mar te arulle y te lleve en sus brazos a tu reino...-
Después de esto Marisel con la vista fija en el horizonte se fue adentrando en el oscuro mar, lentamente, Rob estaba paralizado, esa canción le había helado la sangre y al ver a Marisel en el mar se le presentaron muchas imagenes clavandole como apuñaladas, intentó frenar su impulso, pero sus manos se crispaban sobre la arena, repentinamente se levantó, fue hasta donde se encontraba ella, la tomo de un brazo, la tiro fuera del mar y le dijo muy inquieto:
– ¡No quiero que vuelvas a hacerlo!
– ¿Qué sucede Miguel?
– No quiero que vuelvas a irte como si el mar te llevara para siempre, igual que...
– ¿Igual que...?
– Nada, olvidalo – se alejo de alli
La mirada y el tono de Rob más que un reto eran una suplica y Marisel quedo muy conmocionada, tanto asi que que en el momento no reaccionó, pero esos ojos le recordaron a un pequeño niño asustado que no quería bañarse, pero Miguel no tenía ningún parecido ecepto el terror al mar.
Al día siguiente partieron temprano, en el mismo orden que habían llegado, todos estaban cansados por la fiesta pero la habian pasado muy bien, la más contenta era Rosario que había logrado acercarse a Cristian, cuando se despedían Miguel le dijo a Marisel:
– Necesito tu telefono, tal vez quiera hablarte.
– A mi tambien me gustaría hablarte.
Rob fue invitado a almorzar por Marcelo:
– ¿Cómo te ha ido en el colegio?
– Bien, no tan excelente como le iba a mi hermano. Y tú Miguel ¿hace cuanto terminaste el colegio?
– Hace tres años sali a los 17
– Igual que mi hermano y despues estudiaste algo.
– Sí ingenería comercial, hice unos cursos de idioma y computación.
– Y como financias tus gastos
– Arriendo un departamento pequeño, estuve trabajando a tiempo completo, pero ahora estoy trabajando free lance
– Genial.. a mi me da un poco de miedo pensar en independizarme.
– Igual estas acostumbrado a las comodidades.
– ¿ Y tus viejos?
– Preferiria no hablar de ellos.- En su mente pensaba “mi padre nunca pudo aceptar la verdad, pobre, siempre se ha atormentado con con el recuero ... y yo no he podido olvidarla”
– y en el silencio de su habitación gemia:
– ¡¿Por que me abandonaste?!, contigo todo hubiese sido distinto.
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