7. Ojo por ojo.
Marisel retaba a Rosario por lo sucedido:
- Me preocupaste mucho, ¿cómo no se les ocurrió dejar un mensaje? y todo por alocarte cuando venia Cristian.
- ¿Crees que me caí a proposito?, me dolió mucho pero parece que eso no te importa.
-No digas tonteras, menos mal que hoy es sabado y puedo cuidarte.-
Al rato llegó Cristian a ver a Rosario , la sorpresa fue que venía acompañado de Orlando.
- Hola Mari ¿cómo va?.- Cristian saludo con un cariñoso abrazo a Marisel.
- Bien, pero preocupada de esta niña, hola Orlando.
- Hola, es que Cristian no me dijo que Rosario era tu prima.
- mm... si hubieses sabido ¿no habrias venido? .- Orlando solo bajo la vista.- Bien veré si la enferma esta visible, vengo enseguida.- Cuando Marisel entro a la pieza de Rosario el cuadro era muy comico, estaban todos los maquillajes esparcidos en la cama y ella se arreglaba presurosamente .- ¿Pueden pasar las visitas?
- Sí, pero ayudame a guardar estas cosas.
Entraron a la pieza Rosario estaba feliz de ver a Cristian y Orlando que le llevo unos chocolates.
- Les traje unos jugos, queria pedirles si pueden cuidar a Rosario mientras voy a la feria.
- Te llevaría a la feria, pero vinimos en el auto de Orlando.
- Gracias Cristian, no te preocupes.
- Yo podría llevarte.
- No quiero que te sientas comprometido Orlando.
- Ay Marisel no seas tan pesada, uno de mis amigos ofrece llevarte y tú pones dramas.- Decia su prima con un impresionante tono de madurez.-
- En serio Marisel no es problema llevarte.
- Bien vamos, si quieren se pueden quedar a almorzar con nosotras, puedo comprar cosas para hacer comida china.
- Que rico, pero que sea harta porque ya me dió hambre.- Cristian los hizo reir a todos con el comentario. Orlando y Marisel salieron a la feria.
- Es la primera vez que vengo a una feria.-
- No me extraña, oh mira que tomates más baratos.- Cuando terminaron de comprar Marisel agregó.
- Orlando quisiera pedirte un favor, disculpa que abuse de tu cofianza...
-no te he dado confianza, pero habla.
-bien...necesito ir a un lugar a dejar verduras y me ayudará mucho si me llevas.
- ¿Vendes verduras?
- No seas tonto, ¿me puedes ayudar o no?
-Sí guiame.- Después de seguir las instrucciones de Marisel llegaron a una casa antigua.- ¿Qué lugar es este?.
- ¿Quieres acompañarme y conocerlo?
- Solo por curiosidad.-
- Entremos, pero, la curiosidad mato al gato.-
- Que dicho más tonto.- Al entrar los recibieron unas señoras , entraron a un patio donde jugaban varios niños, al ver a Marisel corrieron a saludarla.
-Tía ¿qué nos trajiste?
- Nada por ahora amor, solo vine a traer verduras.
- Tía sabe que el Cristobal se hizo pichi.
- ¡Callate hocicona!
- Niños no se peleen, saluden al tío Orlando èl me ayudo a traerles las cosas, asi que denle las gracias.
- ¡Gracias!.- dijeron todos los niños.
- Bueno vayan a jugar ahora me tengo que ir.
- Tan luego tía.
- Vuelvo pronto niños.
- Tía me trae una muñeca.
- Ahi veremos amor.
Cuando volvieron al auto Orlando le preguntó sobre el sitio en el cual habían estado.
- Es un centro de acogida para niños de hogares destruidos , en los que no hay recursos para sostenerlos, por ejemplo, el papá de Cristobal fuma pasta base y golpea a su madre, por eso ahora estan en un programa de rehabilitación y mientras, el niño se encuentra con nosotros y con terapia sicologica.
- y ¿como se financian?
-La mayor parte viene de la colaboración de personas que se hacen socias, de lo que se recolecta y eventos, el gobierno solo nos ha dado problemas en cuento a lo legal y a la tutoria de los niños.
- y tú ¿hace cuanto colaboras?
- Desde que empezó hace dos años, es un proyecto joven , ahora falta darlo a conocer a la gente.
- Podrías decirme como hacerme socio.
Marisel siguió hablando con Orlando en relación al hogar, mientras Rosario se divertía con Cristian:
- En serio cuando te vi chillando en el suelo, pensé que te había pasado un elefante africano por encima.
- Que vergüenza caerme de ese modo y ahora tener que recibirte acostada.
- Pero no es tan malo después de todo, es un buen motivo para venir a verte.- Rosario sentía que con ese comentario se le subian los colores al rostro.
- ¿Tú no deberías estar con tu novia?
- Llame a su casa esta mañana y me dijeron que había pasado la noche en casa de una amiga, pense ir a buscarla, pero también necesita su espacio, asi que preferí venir a saber como estabas.
Después llego Marisel, almorzaron y pasaron el resto de la tarde juntos. Cuando Cristian y Orlando se fueron Rosario le contó a su prima rebosante de alegria que Cristian había preferido verla a ella que a su novia.
- No te confies mucho, conozco a ese rubiecito hace mucho tiempo y a mi no me engaña su juego de casanova, se que está muy enamorado de johanna.
- Tú no sabes.- Protesto Rosario enfurecida y se tapo la cara para que no se vieran las lagrimas que se habian escapado.
¿Por qué habia dejado que esto ocurriera?, Johanna se sentía pesimo. Miguel le había servido un exquisito desayuno, pero ella no tenía hambre, ¿cómo volvería a mirar a Cristian a los ojos?, aquel que decía que era el amor de su vida y lo engañaba en la cama de otro hombre. Comenzo a llorar mientras se maquillaba, Miguel se acercó para abrazarla.
- ¿Por qué estas llorando?
- Lo que sucedió anoche no debió haber ocurrido, me gustaría olvidarlo, engañe a Cristian.- Rob tomo el rostro de Johanna con fuerza y le lanzó una mirada amenazadora, pero enseguida se suavizo.
- Mi pequeña por ahora guardaremos esto en secreto hasta que no aclares tus verdaderos sentimientos, pero me duele que quieras borrar lo que paso anoche, para mi fue volcar todo el amor que te tengo, pero parece que para ti fui solo una excusa en un momento de soledad.
- Que tonta soy, no quise decir eso, pero estoy muy asustada y confundida, necesito tiempo.
- No te presionaré, regresa a tu casa y descansa.
La fue a dejar y antes que subiera al taxi intento besarla pero ella lo rechazó, sin embargo él estaba satisfecho, porque el plan avanzaba y además había soñado muchas veces con el cuerpo y los besos de johanna y pensaba "que molesto Cristian que otro disfrute de lo que tú crees tuyo".
Marcelo le avisaba a Cristian que ahora él daría una fiesta:
- Me parece bien, podrás invitar a tus compañeros de curso.
- Sí, invite hoy a Miguel para que me ayude con los preparativos, porque quiero una fiesta de disfraces.
- ¿Por qué tienes que llamar a Miguel?, yo podría haberte ayudado.
- ¿A que hora me ayudarías? siempre estas con tu novia o con tus amigos, nunca tienes tiempo para escucharme, en cambio Miguel se interesa en lo que hago.
- Pero lo conoces hace muy poco, además lo encuentro extraño, y no me digas que nunca te escucho, llevo dieciocho años escuchandote.
- Sí, pero resulta que nunca me oyes.
En esos instantes sono el timbre y Marcelo se escabullo rapidamente sin darle tiempo de contestar a Cristian, aunque era tres años menor que él siempre lo había considerado un niño inmaduro, muy pocas veces se daba el tiempo de compartir con él y cuando eran más pequeños siempre se burlaba de sus miedos, ahora se daba cuenta de que ya había crecido y que tenía razon, èl no lo conocía.
- Hola Miguel, pense que vendrías el viernes.
- Como te conté en el mail, se me presentó un trabajo inesperado.
- Esta bien, ¿puedo leerte un nuevo poema que escribi?
- Claro que sí, encuentro que tienes talento.
- Bueno, ahi va: Solo espero la triste campanada del antiguo reloj , la conciencia entumecida de preocupación, los ojos vendados, maldito mal me cegó, el querer vengarme de tu crudo amor, con mis manos palpe tu alma y no quise entender que el pasado es algo que ocurrio ayer y aunque lleves huellas indelebles date una oportunidad por segunda vez, subiré la montaña en busca de lo que deje.
¿qué te parece?
- Es maravilloso .- Rob no tuvo más palabras, le llegó profundamente la poesía, sintío que esas palabras eran para él y se preguntó si valía la pena dañar a tantos para vengarse.
Por la tarde Cristian fue donde johanna, ella estaba un poco callada.
- ¿Pasa algo joy? estas callada.
- No es nada cariño, son tonteras mias, porque no me cuentas que has hecho.
- El otro día fui donde Marisel, su prima se cayó y quería saber como estaba. Ahh, antes que lo olvide debo invitarte a la fiesta de disfraces que está organizando mi hermano, hoy estuvo preparando todo con Miguel, yo le dije que ese tipo me parece raro, pero parece que se lleva bien con mi hermano...
- Hablemos de nosotros, no de otras personas.- Pensar en Miguel era un balde de agua fria para johanna.- ¿cómo crees que debo disfrazarme?
- No lo se, lo que te pongas te quedará bien, aunque tambien podria ser de enfermera sexy.- Se acercó para besarla, a Johanna le resultaba dificil no revivir en la mente los besos de Miguel, trataba de convencerse a si misma que solo había sido un momento de extrema locura, que ella solo amaba a su novio, no le había sido fácil conquistarlo él era muy atractivo y muchas chicas lo seguían, casi tenia un fanclub, eran casi seis años ¿por qué debiesen cambiar las cosas ahora?, sin embargo buscaba en Cristian algo que no encontraba, protección , brazos seguros, como un padre... Miguel cumplía ese requisito, sería por eso que se había dejado llevar o era su mirada que siempre la hacía sentir complice de sus deseos, ¿cómo olvidarlo si aun estando con Cristian pensaba en él?.
Rob en su casa seguía cuestionandose que era mejor, la venganza o el perdon, recordó una imagen de su infancia, tenia unos doce años y Cristian se burlaba de él, cuando Rob le pregunto el por qué lo odiaba tanto,este le respondió "por haber nacido", esas palabras aún le dolian, necesitaba un abrazo, un poco de humanidad entre tantas tinieblas, y pidió a los cancerberos de su odio, que lo dejarán escapar de la celda, aunque fuese por un momento y poder sentir, tomo el telefono y llamó a Marisel, se sorprendió a si mismo de lo que pretendía, quiso colgar, pero alguién ya le contestaba y era ella...
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