6. Seducción:
Johanna pensaba en sus sentimientos, había estado desde los diecisiete años con Cristian, su futuro estaba casi decidido, era lo que siempre soño, era el principe azul que cualquiera espera, un esposo con dinero, hermoso, con quien podía divertirse...pero... ¿por qué dudaba ahora?, desde que había conocido a Miguel comenzaron sus cuestionamientos, no solo desde ese momento, sino de mucho antes, solo no queria reconocerlo, era como un pez que vivia feliz en un acuario, pero de pronto llega alguien y le cuenta que existe el mar. ¿Qué tenia de especial Miguel? su misterio, su seguridad o que a su lado se sentia un halo de complicidad, sabia que el tiempo habia enfriado su relación con Cristian, pero pensaba que lo de Miguel sería algo que pasaría pronto.
Marcelo escribía en su diario, aunque más que como un diario lo utilizaba para escribir poesía. Él trataba de ocultar los celos que sentía por su hermano, Cristian era brillante en todo lo que hacía y su padre lo prefería dándole el gusto en todo, por esto Marcelo trataba de asemejarse a él y quería ser un galan , pero no tenia suerte, porque en su interior era una persona ingenua y tierna que se refugiaba en sus escritos.
- Cristian me gustaría que opinaras de un nuevo poema que escribí.
- ¿Tiene que ser ahora? es que voy saliendo.
- No te preocupes... sera cuando vuelvas.
Rob fue a visitar a Johanna, estaba listo para dar comienzo a su plan. Llamo a la puerta, en el fondo estaba muy nervioso, no solo porque no funcionará, sino porque seguía sintiendo cosas por ella. Conversaron un rato y él saco un regalo que le llevaba, eran unos bellos aros con forma de mariposa , ella estaba contento y lo abrazo, èl tomo su rostro y la beso, ella se paralizo pero fue como si lo hubiese estado esperando. Rápidamente se separo.
- Lo siento Miguel, pero tengo demasiado junto a Cristian, no puedo dejar que un capricho destruya mi futuro, lo amo y llevo casi seis años juntos y...
- Estas muy amarrada, no enamorada, atada al futuro seguro que Cristian te ofrece. Nunca te pusiste a pensar que la vida se te va como arena entre los dedos, estas perdiendo tu juventud debes aprovechar la vida a cada momento, por que no haces una prueba.
- No se de que hablas Miguel.
- Me dijiste que hoy en la tarde saldrás con Cristian, que sucedería si le dices que te duele la cabeza ¿crees que insistiría o se iría?, yo en esa circunstancia me quedaría a tu lado cuidandote y acariciandote, no podría estar sin ti, me cuesta estar a tu lado y contener los abrazos y besos que quiero darte. Pero alguien que ya no siente lo mismo probablemente se iria porque como siempre te tiene le da lo mismo si estas o no. ¿Quieres probar?
- No creo que haga eso y ahora es mejor que te vayas Miguel.
- Sí, no quiero incomodarte, aunque me has dado muchas explicaciones en ningún momento me has dicho que no te gusta...
Johanna se quedo pensando en todo lo que habia pasado y sin saber porque puso en practica el plan de Miguel, fingiendo un dolor de cabeza.
- Bueno será mejor que me vaya y te deje descansar.- decía Cristian sin mayor desconsuelo.
- Pero no es necesario que te vayas, puedes acompañarme.
- Mejor que estes sola para que descanses y te alivies.
- Pero..
- Nada de peros, te hará bien dormir y mañana hablamos.- Se despidió con un beso en la frente y se fue rápidamente.Johanna quedo muy sorprendida, parecia que a Cristian le diera lo mismo estar o no con ella, quiza tambien sus sentimientos habian cambiado, se sintió sola y apenada "ahora que te necesito no me das tiempo para aferrarme a ti ¿estoy enamorada o acostumbrada?, no me había dado cuenta que nuestro lazo de amor se habia debilitado".
Cuando Cristian salió de la casa de Johanna, se le ocurrio que al tener el día libre podría ir a visitar a Marisel, ademas podría ver a su prima que era muy divertida. Rosario se encontraba sola porque Marisel se había quedado haciendo horas extras en su trabajo, estaba barriendo y tenia todo "patas arriba", cuando sintió que un auto llegaba, miro por la ventana y casi leda un infarto cuando vio de quien se trataba, rápidamente comenzó a ordenar, acomodar los sillones, bajar las sillas, nunca se habia movido con tanta agilidad, sintió que llamaban a la reja, se saco el delantal mientras acomodaba su pelo, sabia que no estaba vestida para recibir a alguien tan importante, pero no acostumbraba a estar desarreglada. Se armo de valor pero un nudo le contraía el estomago mientras abria la puerta, saludo a Cristian y le dijo que iría por la llave para abrir la reja, al entrar acomodo unos últimos detalles pero se olvido de la alfombra que no estaba bien estirada y en su loca carrera se enrredo y cayó al suelo. Cristian desde afuera escucho el estruendo y luego los quejidos de Rosario, se preocupo mucho, asi que salto la reja para entrar a ver lo que ocurria, Rosario estaba tendida en el suelo.
- ¿Qué paso, te duele mucho?
- Sí, MUCHO
- Te llevare a un médico.- tomo las llaves y cargo a Rosario y la llevo en su auto a un centro médico.
Cuando Marisel llego se puso muy nerviosa de que Rosario no estuviese, pero luego sono el teléfono, era Cristian explicandole lo sucedido, tenia un esguince y dijo que iba con Rosario camino para alla.
Rob estaba terminando un trabajo cuando sintió que sonaba su telefono, era Johanna que estaba por ahi cerca.
- No saldrías con Cristian, ¿pasa algo malo?
- Me siento muy sola, te necesito.- Se abrazaron, ella lloraba, y el silencio de la noche él la beso.
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