jueves, 23 de diciembre de 2010
EL DUELO
domingo, 19 de diciembre de 2010
EL DUELO
lunes, 13 de diciembre de 2010
HORIZONTES

- No debes ir más allá, es el límite entre el pasado y el futuro.
- Pero necesito saber si todos los esfuerzos que hago, por la humanidad, darán resultados.
- No pienses más en ello y subamos la colina, para olvidar el futuro.
Pero como un reloj que avanza hacia atrás, bajaron y se dirigieron a la frontera.
- ¿Por qué estamos haciendo esto?... tengo miedo... ¿no preferirías dejar de pensar en lo que vendrá?
- Ya falta poco, no nos rindamos, no miremos hacia atrás.
- ¡Vivimos atrás!, el presente es muy corto, la vida se divide entre lo que pasó y lo que pasará.
- Vivamos el hoy unos cuantos minutos, el hoy llegando al mañana.
Dieron el paso definitivo y miraron hacia adelante, los ojos descubren cosas prohibidas...
- Si tú quisiste venir, ¿por qué lloras ahora?
- Al ver las flores marchitas, me di cuenta del tiempo perdido... ¿qué estamos haciendo ahora, es el camino correcto o el equivocado?... siempre el peligro latente de cambiar las cosas o que de igual forma lleguemos al mismo destino.
- Pero solo es una ilusión que aún no es realidad.
- Más puro es el reflejo que la imagen, quizá esta visión es más real que este lugar.
- Volvamos, dejemos las cosas en manos del destino que ya ha escrito la historia.
- Pues quisiera cambiar su escritura, o más bien el sentido de sus palabras... aunque sea agregar un par de comas... ¡vamos! Subamos rápidamente, quiero que este futuro quede en el pasado.
Subieron en una acelerada marcha buscando otros horizontes...EL DUELO
Rob estaba tendido sobre su cama, tenía un papel lleno de nombres y decia:
Para Cristian, lo principal caer del pedestal. Para johanna extasis y dolor, Marcelo tendrá traición, el resto de sus amigos desilucion y Marisel... aun no he pensado en ella... ya se me ocurrira. Creo que debo agregar a la nueva amiguita, por si acaso, no queremos darle nada de felicidad, ni placer.
Marisel no habia dejado de cuestionarce lo sucedido en la playa.
– Oye Marisel, Cristian me invitó a su casa a visitarlo, pero no se que ropa ponerme, porque tengo una blusa, pero es muy atrevida o puedo ponerme un vestido, pero me veo muy pequeña o ¡Marisel!, ¿me estas escuchando?.
– Disculpa ¿que me decias?
– Esto es el colmo, tú estas muy rara, es el momento más importante de mi vida, pero no importa iré, ya soy suficientemente grande como para que me aconsejen.
– Si eres tan genial, dame un consejo tú a mi, ¿qué debo hacer cuando una persona es muy extraña y misteriosa, como me acerco?
– Fácil, hazlo como en las peliculas.
Finalmente Rosario fue donde Cristian y al llegar estaba feliz porque Johanna no estaba, solo se encontraba alli Orlando y misteriosamente simpatizaron.
Rob estaba en su casa, recordaba que en la playa él le habia preguntado a cristian sobre que le gustaba de Rosario y él le había dicho que su ingenuidad.
– - Entonces que esa chica cambie, sera mi labor.- y lo anoto en su lista, y se quedo mirando el nombre de Marisel, no sabía que escribir. El telefono distrajo sus pensamientos, al contestar era Marisel.
– Marisel me sorprende tu llamado.
– Es que no he podido dejar de pensar en lo que paso en la playa
– ¿Que cosa?
– Tu miedo al mar, no es normal, alguna razón debe haber, entiendo que tal vez sea muy personal, pero me quede preocupada.- Rob estaba pálido, la pregunta lo tomaba por sorpresa.
– La razón... ¿sabes como es morir con lo que más deseas?, algo que amas tanto y te mata, algo que te hace abandonar a los que quieres...
– La verdad nunca me he planteado algo asi, pero si se que hay amores que dañan.
– Pero en realidad no tengo porque contarte mis motivos.
– Se que nos conocemos muy poco, pero algo e dice que tal vez podría ayudarte.- Rob recordó una situacion muy antigua , era un paseo de fin de año en que habían ido al quisco, Rob no se bañaba y por eso los demás se burlaban de él. Se sentía pesimo, nadie lo acompañaba, fue entonces cuando conoció por primera vez a Marisel, ella había acompañado a Cristian al paseo y se ella se acercó a preguntarle por que no se bañaba, Rob le dijo que se fuese al infierno, ella contesto la ofensiva retandolo a jugar poker y si ella ganaba él se bañaría, si perdía se revolcaría en la arena, sin duda Marisel quedo como escalopa, cuando tuvo un poco más de confianza le pregunto por su temor al mar y esos ojos cálidos siempre le recordaron a su madre, que como ella había sido la única que lo trato con cariño.
– Un día a la hora que sube la marea, mi mama fue a buscar una caracola para mi, eso me dijo cuando salió, mi papá tenia otra reunión formal y ella se escabullo con su vestido favorito. No se por que lo hizo, me abandono, pero según la version del pescador que la vió desaparecer , era como ver una aparicion que se sumergia lentamente, hasta que el mar se la llevo para siempre- un silencio se escucho en el telefono, Marisel estaba atonita, muy sorprendida, pero luego Rob estalló en colera.
– No debería haberte mencionado ni una palabra, quien eres tú para entenderme...
– Pero Miguel, escuchame
– No quiero escucharte, no vuelvas a llamarme.
– Pero si quieres hablar
– ¡No quiero hablar!
Y le corto el telefono, Rob sentía que había cometido un gran error que podía poner en peligro sus planes , era el momento de actuar, la lista deberia hacerce realidad.
EL DUELO
El telefono sonaba en casa de Johanna, al contestar era Miguel, le pedía que se juntarán para que lo ayudara a elegir el regalo de Cristian. Johanna se divistió mucho con Miguel y le ayudo con lo del regalo, no penso reirse tanto, luego mientras conversaban Johanna le comento que tenía unos problemas con su computador por lo que no tenía internet, Miguel ofreció pasar a su casa y revisar el computador, ya que él trabaja como informatico y sabe bastante de computadores. Johanna accedió encantada, pero le surgió una pregunta lo invitó solo por eso.
Estaba todo listo faltaba un día, Cristian estaba convencido de pasar un cumpleaños solo con su novia, sin saber que tendría más compañía. Rosario le dijo a Marisel que no iría porque ella era una extraña y además no sabía como vestirse, aunque después de una larga conversación la que gano fue Marisel. Ese mismo día Rob fue donde Johanna a ayudarle con su computador, se arreglo bastante, debería lograr su objetivo o todo se vendría al suelo. Cuando se despidió de ella la abrazo un rato y le acarició el cabello, ella no se opuso y Rob pensó que todo iría por buen camino.
El auto solo esperaba cargar la torta para salir, llegaron a las 14:00 horas a la playa, Cristian llegaría aproximadamente a las 18:00 horas. Marisel no estaba nada contenta cuando supo que se iría en el auto de Orlando, se fue con Marcelo y Miguel en la parte de atrás y dejo que su prima se fuese en la parte delantera. Luego de comer algo liviano, se pusieron a dejar todo preparado para la llegada de Cristian.
Cristian bajo de su auto y entro con Johanna sin encender la luz y mientras se besaban en la entrada, todo se ilumino y se escucho: ¡sorpresa!, Cristian estaba un poco aturdido, realmente muy sorprendido, se demoro mucho en agradecer y pedir explicaciones. Luego de cantarle al festejado, comer y bailar un rato, pensaron en bajar a la playa a disfrutar. Mientras bailaban Cristian saco a bailar a Rosario, porque Johanna estaba bailando con Miguel, la música era lenta y la prima de Marisel no podía creer que estaba en los brazos de Cristian, ella no sabía que decir, pero fue él quien tomo la palabra:
– ¿Cómo la has pasado?
– Muy bien.
– Menos mal, pense que Marisel te había obligado a venir contra tu voluntad.
– En realidad no quería venir, pero no porque me aburriera, sino que lo considero una patudez e mi parte apenas te conozco.
– Pero ese es un problema que podemos remediar.
Conversaron y rieron un rato, compartieron sus gustos notando que tenían algunos en común. Eran casi las diez de la noche cuando desidieron por fin bajar a la playa, Rob no deseaba bajar, entonces Marisel se le acercó:
– ¿Por qué no quieres bajar?
– No me gusta el mar.
– Pero si es hermoso, inmenso, lleno de vida y libertad.
– Para mi no simboliza ni vida, ni libertad, además no me gusta bañarme.
– Pero solo estaremos en la orilla, cantando cerca de una fogata, te darás cuenta que es muy entretenido, por favor animate.
– Bien ... creo que una vez más me has convencido.
Al llegar se sentaron en la arena y Camilo comenzó a tocar guitarra y los demás coreaban las canciones. Rosarío se había cambiado de ropa, se veía un poco mayor y su belleza resaltaba, Cristian estaba sorprendido y se acercó a decirle lo hermosa que estaba, Rob vió esta escena y reconoció el eterno galan que era Cristian y pensó “es un desgraciado, sabe que puede tener cualquier mujer a su alcance, encambio yo... si tuviese a Johanna no coquetearía con otra, pero no te preocupes, si todo sale como espero, definitivamente tendrás que buscar a otra.”
Mientras, Marisel que era fanatica del mar comenzó a acercarce a la orilla, se quitro los zapatos y comenzò a meter la punta de los pies y le dijo a Miguel:
– Que linda noche, el cielo se refleja en el mar.- y comenzó a cantar- Niño ven deja que el mar te arulle y te lleve en sus brazos a tu reino...-
Después de esto Marisel con la vista fija en el horizonte se fue adentrando en el oscuro mar, lentamente, Rob estaba paralizado, esa canción le había helado la sangre y al ver a Marisel en el mar se le presentaron muchas imagenes clavandole como apuñaladas, intentó frenar su impulso, pero sus manos se crispaban sobre la arena, repentinamente se levantó, fue hasta donde se encontraba ella, la tomo de un brazo, la tiro fuera del mar y le dijo muy inquieto:
– ¡No quiero que vuelvas a hacerlo!
– ¿Qué sucede Miguel?
– No quiero que vuelvas a irte como si el mar te llevara para siempre, igual que...
– ¿Igual que...?
– Nada, olvidalo – se alejo de alli
La mirada y el tono de Rob más que un reto eran una suplica y Marisel quedo muy conmocionada, tanto asi que que en el momento no reaccionó, pero esos ojos le recordaron a un pequeño niño asustado que no quería bañarse, pero Miguel no tenía ningún parecido ecepto el terror al mar.
Al día siguiente partieron temprano, en el mismo orden que habían llegado, todos estaban cansados por la fiesta pero la habian pasado muy bien, la más contenta era Rosario que había logrado acercarse a Cristian, cuando se despedían Miguel le dijo a Marisel:
– Necesito tu telefono, tal vez quiera hablarte.
– A mi tambien me gustaría hablarte.
Rob fue invitado a almorzar por Marcelo:
– ¿Cómo te ha ido en el colegio?
– Bien, no tan excelente como le iba a mi hermano. Y tú Miguel ¿hace cuanto terminaste el colegio?
– Hace tres años sali a los 17
– Igual que mi hermano y despues estudiaste algo.
– Sí ingenería comercial, hice unos cursos de idioma y computación.
– Y como financias tus gastos
– Arriendo un departamento pequeño, estuve trabajando a tiempo completo, pero ahora estoy trabajando free lance
– Genial.. a mi me da un poco de miedo pensar en independizarme.
– Igual estas acostumbrado a las comodidades.
– ¿ Y tus viejos?
– Preferiria no hablar de ellos.- En su mente pensaba “mi padre nunca pudo aceptar la verdad, pobre, siempre se ha atormentado con con el recuero ... y yo no he podido olvidarla”
– y en el silencio de su habitación gemia:
– ¡¿Por que me abandonaste?!, contigo todo hubiese sido distinto.
EL DUELO
Era temprano, Marisel preparaba el desayuno mientras Rosario se vestía.
– Rosario, ya me voy, recuerda que hoy tengo una entrevista para un nuevo trabajo. No te olvides de hacer el aseo y lavar los platos.
– Parezco empleada domestica, oye ¿cuando visitaremos a tu amigo?
– ¿Que amigo?
– El rubio de ojos verdes.
– Ah, te refieres a Cristian, no se, ¿por qué?
– Es simpatico.
– Apenas lo conoces, para mi que te gusto.
– No, como se te ocurre... ¿cuantos años tiene?
– Si te gustan mayores no hay problema, en dos semanas más o menos cumplirá veintidos, pero no se si a él le guste una niña de dieciseis, además recuerda que esta comprometido... bueno me voy antes que se me haga tarde.
Después que se fue Marisel, Rosario puso música y mientras lavaba los platos sus pensamientos volaban hacia Cristian, pensando si algún día tendría oportunidad.
En esos momentos Marcelo esperaba la visita de Miguel, o mejor dicho de Rob. A Marcelo le gustaba la poesía y la actuación, Rob había prometido llevarle unos libros en los que Marcelo estaba interesado, luego desidieron salir a almorzar fuera de casa, en el camino se encontraron con Orlando, un amigo de Marcelo que se dirigía hacia el trabajo de su padre a llevarle unos papeles y ofreció encaminarlos.
– Orlando recuerda pasar por mi casa este fin de semana, vamos a planificar la fiesta de cumpleaños de mi hermano, al parecer Johanna tiene un buen plan .
– Si prefiero que ella decida, el año pasado costo mucho que se le pasara el enojo después de las odaliscas que contrataste y que según tú no sabias que a mitad del baile hacían un toples.
– De veras no sabia.- Marcelo se mostro taimado, mientras Orlando y Rob se reian, mientras el primero le relataba los detalles al segundo.
– Imaginate Miguel, todos quedaron con los ojos como plato, Marcelo estaba rojo hasta las orejas y Johanna parecia una olla a presión, bueno acá los dejo.- Se despidieron de Orlando y este prosiguió su camino, ellos buscaron un lugar para almorzar.
Marisel llegó a su entrevista, el trabajo consistía en reportear para una revista, era muy importante para ella seguir avanzando en su carrera profesional. Todo resulto muy bien, mejor de lo que esperaba y fue contratada inmediatamente.
– Muy bien señorita, desde la próxima semana la espero en el horaio normal, yo soy el jefe de esta área, el jueves y viernes tendrá con Susana la coordinadora una capacitación.
– Muchas gracias, estoy segura que verá los frutos de mi trabajo.- estaba tan contenta, que impulsivamente se dio la vuelta para salir, sin fijarse que alguien venía entrando, el choque fue inevitable.
– Tenga más cuidado.- alegaba Marisel desde el suelo.
– Hola hijo.
– ¿Hijo?.- repitió confundida mirando al recien llegado y luego a su jefe.
– Lo siento.- dijo arrepentida y levantándose, la cara de esa persona le parecía familiar pero en una situación tan penosa no pudo recordar quien era.
– No se como contratas empleados tan incompetentes.
– Prefiero no responder por respeto, con permiso don Gabriel, me retiro.- Marisel salió rápidamente de allí y solo pensaba en lo altanero y engreído del tipo.
– Hijo, no me parece que trates asi a los empleados, debes ser más cortes con la gente, no fuiste capaz de ayudar a levantarce a esa joven.
– Lo que no entiendo es como aceptas que te contesten de una manera tan insolente.
– Bueno, necesitamos personal con algo de carácter.
– Bueno, no sigamos discutiendo tonterías, aquí estan los papeles y las fotos que me pediste.
– Te lo agradezco mucho, ¿Cómo estuvo la celebración de noviazgo de Cristian?
– Bien, bastante formal.
– Y tú hijo ¿cuando te comprometerás con alguna joven?
– No lo se, puede que me gusten algunas pero nada importante, ya sabes que mi ultimo pololeo me colmo la paciencia, prefiero no tener nada formal por ahora.
– Espero que la mujer que encuentres sea trabajadora y no una holgazana que mantengas con dinero y sirvientas.
– Tú pareces muy apurado por que encuentre a alguien, bueno ya me voy.- Le dio un abrazo .- nos vemos en casa.- cuando Orlando salió los ojos de su padre se llenaron de lágrimas.
Ese fin de semana se hizo la reunión para planificar la fiesta de cumpleaños de Cristian, estaban algunos amigos de siempre, y otros nuevos. Rob sin pensarlo fue invitado, Marcelo se sentía seguro en su compañía y encontraba que tenía buenas ideas, esto afirmaba su confianza de que todo saldría tal como se lo había propuesto. Marisel casi sufre un infarto al ver al hijo de su jefe alli, ahora recordaba, lo había visto un par de veces antes, era amigo de Cristian, lo había conocido en el instituto, Marisel nunca había tratado con él.
– ¡Tú aquí!.- preguntó sorprendido Orlando.
– Sí, no te extrañes, quizá me conoces de nombre, soy Marisel.
– Me parece increible que tú seas Marisel, ¿por qué no te vi antes?
– No me gusta asistir a las grandes fiestas y el año pasado estuve enferma el cumpleaños de Cristian .
– No puedo creer que soportaré tu compañía.
– Quien dijo que iba a acompañarte.
Marisel se había propuesto ser lo más pesada posible con él, le caia pesimo. Todos se sentaron y la primera en tomar la palabra fue Johanna:
– La idea es que todos hagan algo, Orlando me gustaría mucho que la fiesta fuera en la playa y como se que tu tienes casa en Algarrobo, quisiera pedirtela.
– Por mi parte no hay problema, pero también tengo casa en zapallar, no preferirías esa, es más grande.
– No, se que Cristian tiene recuerdos de niñez en Algarrobo, por eso quiero llevarle alli. Carolina y Rafale, ustedes se encargarán de la comida y los tragos, Felipe y Rodrigo de la ambientación y la música, Natalia, Camilo y Orlando les pediré que lleven a la gente a la casa durante la mañana para que este todo listo para cuando lleguemos. Marcelo, Miguel y Marisel, elegiran la torta . ¿Alguna duda?.
– Si, ¿Tú que haras?.- preguntó Felipe.
– Lo más dificil, convencer a Cristian que no haga una fiesta y que nos vayamos solos a la playa.
– No creo que te resulte tan dificil.- dijo Camilo y todos rieron.
Cuando termino la reunión y comenzaban a irse, Rob pidió a Johanna su telefono para hablar sobre los detalles de la fiesta.
Cuando Marisel llego a su casa, le conto a su prima todo lo que estaban planeando y le pregunto a su prima si le gustaría ir.
– No se, yo no soy amiga de Cristian.
– Pero yo si y tú eres mi prima.
– Esta bien, gracias por invitarme.
El día lunes Marisel llegó muy temprano a su trabajo, en su primera semana logró familiarizarse con el lugar, las personas y el tipo de trabajo. El sábado fue junto a Marcelo y a Miguel a encargar la torta para el fin de semana siguiente.
– Marisel te parece que el decorado sean condones.- preguntó Marcelo.
– Que asco, crees que alguien comerá torta decorada así, no se me ocurre aún la decoración, todo lo que se que la torta favorita de Cristian es la de panqueque de naranja.
– Pienso que en la decoración podemos ocupar un auto antiguo, modelo a escala y que di felicidades el resto de la torta.
– ¿Y tu crees que le gustará Miguel?
– Claro que si, le fascinan los autos antiguos.
Finalmente Marisel y Marcelo estuvieron de acuerdo en lo dicho por Micguel. A Marisel no le dejo de dar vueltas una idea en la cabeza, Miguel parecía conocer mucho a Cristian y ser un amigo de toda la vida, ella nunca olvidaba un rostro, pero más que eso, las actitudes de cada persona y sabía que a Miguel lo conocía de otro lado, pero ¡ de donde!.
EL DUELO
Transcurrieron cinco años. Cristian siguió junto a Johanna, estudió en un instituto y comenzó a trabajar en la empresa de su padre, se comprometió formalmente con su novia, a fin de casarse dentro de un año. Con motivo de este compromiso, se daría una gran fiesta en la casa de Cristian.
En todo ese tiempo hubo una persona que también creció y con el sus planes de venganza. Su torturada mente solo vivía con la sombra de una obsecion, el triunfo. Cristian no volvió a saber de Rob, pero este siempre fue pisándole los talones.
– Ha llegado la hora de que ponga manos a la obra, ¿conseguiste lo que te pedí?.
– Si, no te preocupes.
Paola era hija de la la señora que hacia la limpieza en casa de Cristian, siempre estuvo relacionada de cerca con la familia, se había convertido en peluquera y la familia acudía a ella. Rob no podía haber descubierto mejor aliada, ella era una persona fría e interesada y mientras Rob le pagara, ella seria fiel a su servicio. Al principio cuando Paola conoció a Rob le pareció que las cosas que le pedía eran sumamente extravagantes, pensaba que estaba chiflado, pero al darse cuenta del dinero fácil que obtenía, le empezaron a parecer cada vez más normales las peticiones que él le hacia.
– Recuerda que de ahora en adelante debes llamarme Miguel
– Bueno, ya estas bastante irreconocible.
– Esa es la idea, tus manos son arte puro y me han ayudado mucho a cambiar mi aspecto.
– Será todo un debut.
– Entonces mañana te pasaré a buscar a las ocho, no quiero retrasos.
Rob salió de ahí con sus ideas fijas y Paola se quedo pensando en el vestido con el cual podría sobresalir de las demás.
Marisel aun no estaba muy convencida de asistir a la fiesta de noviazgo de Cristian.
– Oye Rosario, ¿me acompañarías a una fiesta?, no tengo ganas de ir sola- decía Marisel en tono convencedor.
– Pero yo no conozco a tus amigos, además no se que ponerme.
– ¡Tienes un montón de ropa que nunca ocupas!, acompañarme, habrán muchos hombres lindos y de seguro conoces a alguien divertido.
– mmm.... bueno acepto, pero solo lo hago por ti.
Aunque Marisel no creía que Rosario iría solo por ella, estaba contenta porque no iría sola. Rosario era su prima y había llegado hace poco a vivir con ella, luego de que sus padres se separaran. Marisel era una de las mejores amigas de Cristian y era como una hermana mayor para él y su hermano Marcelo.
Los invitados comenzaron a llegar, Marisel que acababa de llegar diviso a Marcelo y comenzó a llamarlo a gritos, Rosario que era muy vergonzosa, se sentía incomoda con el comportamiento de su prima.
– Hola tigrecito, quiero presentarte a mi prima Rosario.
– Hola soy Marcelo, nunca me dijiste que tuvieses una prima tan linda- dijo Marcelo haciendoce el galan. En ese minuto apareció Paola.
– Hola Marcelo, ¿donde está tu hermano?
– Por que todo el mundo me pregunta lo mismo...
– Quiero presentarle a un amigo, bueno se los presento a ustedes, él es Miguel.
– Claro, ahora se llaman amigos- Dijo Marcelo en un tono malicioso quedaron hablando un rato, hasta que apareció a Cristian saludando a todo el mundo.
– Menos mal que apareciste, todo el mundo pregunta “¿donde esta tu hermano?”
– No exageres Marcelo.
– Hola Cristian, ¿como estas?listo para ponerte la soga al cuello.
– No seas pesada Marisel
– jaja, mira quiero presentarte a mi prima Rosario.
– Encantado, no parece tu prima, ella es muy bonita.
– ¡Que insinúas!
– Yo también quiero presentarte a un amigo Cristian, él es... es...
– Miguel, mucho gusto.- dijo Rob salvando la duda de Paola y extendió la mano a Cristian.
– Gracias igualmente.
Conversaron un rato y de pronto apareció Johanna saludando y se acercó hasta ellos, aunque sin saber que entre los invitados había uno que no era tan ajeno a su vida. Rob al verla, sentía que los años no habían pasado en vano, estaba mucho más hermosa, el vestido hacia lucir su figura, un sudor frío le recorrió el alma, pensando el futuro que le deparaba según sus planes.
La fiesta siguió según lo esperado, Rob saco a bailar a Johanna en una ocasión, se logro acerca a Marcelo, era muy fácil saber sus gustos. Terminada la fiesta ofreció llevar a Rosario y Marisel a su casa, los planes habían tenido un excelente comienzo.