Transcurrieron cinco años. Cristian siguió junto a Johanna, estudió en un instituto y comenzó a trabajar en la empresa de su padre, se comprometió formalmente con su novia, a fin de casarse dentro de un año. Con motivo de este compromiso, se daría una gran fiesta en la casa de Cristian.
En todo ese tiempo hubo una persona que también creció y con el sus planes de venganza. Su torturada mente solo vivía con la sombra de una obsecion, el triunfo. Cristian no volvió a saber de Rob, pero este siempre fue pisándole los talones.
– Ha llegado la hora de que ponga manos a la obra, ¿conseguiste lo que te pedí?.
– Si, no te preocupes.
Paola era hija de la la señora que hacia la limpieza en casa de Cristian, siempre estuvo relacionada de cerca con la familia, se había convertido en peluquera y la familia acudía a ella. Rob no podía haber descubierto mejor aliada, ella era una persona fría e interesada y mientras Rob le pagara, ella seria fiel a su servicio. Al principio cuando Paola conoció a Rob le pareció que las cosas que le pedía eran sumamente extravagantes, pensaba que estaba chiflado, pero al darse cuenta del dinero fácil que obtenía, le empezaron a parecer cada vez más normales las peticiones que él le hacia.
– Recuerda que de ahora en adelante debes llamarme Miguel
– Bueno, ya estas bastante irreconocible.
– Esa es la idea, tus manos son arte puro y me han ayudado mucho a cambiar mi aspecto.
– Será todo un debut.
– Entonces mañana te pasaré a buscar a las ocho, no quiero retrasos.
Rob salió de ahí con sus ideas fijas y Paola se quedo pensando en el vestido con el cual podría sobresalir de las demás.
Marisel aun no estaba muy convencida de asistir a la fiesta de noviazgo de Cristian.
– Oye Rosario, ¿me acompañarías a una fiesta?, no tengo ganas de ir sola- decía Marisel en tono convencedor.
– Pero yo no conozco a tus amigos, además no se que ponerme.
– ¡Tienes un montón de ropa que nunca ocupas!, acompañarme, habrán muchos hombres lindos y de seguro conoces a alguien divertido.
– mmm.... bueno acepto, pero solo lo hago por ti.
Aunque Marisel no creía que Rosario iría solo por ella, estaba contenta porque no iría sola. Rosario era su prima y había llegado hace poco a vivir con ella, luego de que sus padres se separaran. Marisel era una de las mejores amigas de Cristian y era como una hermana mayor para él y su hermano Marcelo.
Los invitados comenzaron a llegar, Marisel que acababa de llegar diviso a Marcelo y comenzó a llamarlo a gritos, Rosario que era muy vergonzosa, se sentía incomoda con el comportamiento de su prima.
– Hola tigrecito, quiero presentarte a mi prima Rosario.
– Hola soy Marcelo, nunca me dijiste que tuvieses una prima tan linda- dijo Marcelo haciendoce el galan. En ese minuto apareció Paola.
– Hola Marcelo, ¿donde está tu hermano?
– Por que todo el mundo me pregunta lo mismo...
– Quiero presentarle a un amigo, bueno se los presento a ustedes, él es Miguel.
– Claro, ahora se llaman amigos- Dijo Marcelo en un tono malicioso quedaron hablando un rato, hasta que apareció a Cristian saludando a todo el mundo.
– Menos mal que apareciste, todo el mundo pregunta “¿donde esta tu hermano?”
– No exageres Marcelo.
– Hola Cristian, ¿como estas?listo para ponerte la soga al cuello.
– No seas pesada Marisel
– jaja, mira quiero presentarte a mi prima Rosario.
– Encantado, no parece tu prima, ella es muy bonita.
– ¡Que insinúas!
– Yo también quiero presentarte a un amigo Cristian, él es... es...
– Miguel, mucho gusto.- dijo Rob salvando la duda de Paola y extendió la mano a Cristian.
– Gracias igualmente.
Conversaron un rato y de pronto apareció Johanna saludando y se acercó hasta ellos, aunque sin saber que entre los invitados había uno que no era tan ajeno a su vida. Rob al verla, sentía que los años no habían pasado en vano, estaba mucho más hermosa, el vestido hacia lucir su figura, un sudor frío le recorrió el alma, pensando el futuro que le deparaba según sus planes.
La fiesta siguió según lo esperado, Rob saco a bailar a Johanna en una ocasión, se logro acerca a Marcelo, era muy fácil saber sus gustos. Terminada la fiesta ofreció llevar a Rosario y Marisel a su casa, los planes habían tenido un excelente comienzo.
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