8. Revelaciones
Marisel estaba sorprendida de la llamada de Miguel, después de la última vez que se habían visto y él había estallado en cólera, pensó que pasaría un tiempo sin tener noticias de su parte, ella lo comprendía, aunque solo escucho un fragmento de la historia y el resto eran solo conclusiones, pensaba en lo difícil que le debió haber sido cargar con el suicidio de su madre... suicidio... no quería escuchar más esa palabra, ella conocía a algunos niños del hogar cuyos padres habían intentado suicidarse, incluso algunos de los chicos lo habían intentado antes de llegar ahí. No sabía bien como debía enfrentar a Miguel, era mas fácil con los niños del hogar , pero la urgencia de su voz la había hecho decidirse, dio un suspiro antes de tocar el timbre.
- Marisel quiero disculparme por como me comporté el otro día, no tenías la culpa, ni merecía lo que paso, solo es un tema muy complicado para mi y en general no lo comento con nadie, no me gusta que sientan lastima por mi o me vean de alguna forma distinta.
- Acepto tus disculpas, imagino que debe ser difícil el suicidio de un ser amado, genera muchas culpas y desesperanza, ¿ qué paso con tu padre?
- Nunca acepto lo ocurrido, según él la mujer que él tenia como una reina le traicionaba de esa manera. Nos cambiamos de casa, mi padre no quería ser señalado y lentamente se fabrico una historia irreal, decía que había enviudado porque su esposa había fallecido de una repentina enfermedad y los que conocían la verdad preferían aceptar esa historia, hasta llego a parecer que el suicidio de mi madre era lo irreal. Se deshizo de todo lo relacionado con ella, yo lo odie, odie esa farsa y el querer borrar los recuerdos de mi madre, remplazandola por quien no fue... pero lo deteste aun más cuando volvió a casarse. Su nueva esposa y yo nunca nos llevamos bien, cuando quedo embarazada le dijo a mi padre que yo le hacia mal, que estuvo a punto de perder el bebe por pasar rabias conmigo, por eso me mandaron a vivir con mis tios, para quien tambien fui un cacho. A penas pude independizarme lo hice, a mi padre rara vez lo veo, él tiene su nueva familia y soy solo un fantasma de una pasado que desea enterrar, creo que le gustaría que no hubiese nacido.
- Pero lo que importa es que ahora estas aqui , eres un adulto independiente que puede vivir un bello futuro sin importar el origen.
- Exacto, por lo mismo no quiero seguir hablando del pasado, sino del presente...¿quieres un té?.
- Seria rico, hace frio.
- Me preguntaba si te gustaba disfrazarte, hoy estuve con Marcelo y quiere dar una fiesta de disfraces.
- Que divertido, algunas veces hice teatro en el colegio, las fiestas me agotan un poco, pero si esta vez es Marcelo el que organiza, iré de todas maneras, lo que me agotan son algunos amigos de Cristian...pero si, me gusta disfrazarme.
- Quería pedirte un favor, si podrías ponerte un vestido, algo asi como disfrazarte, porque necesito comprobar algo.
- ¿Es un regalo para alguna amiga?
- No la verdad, es importante para mi, si entras a mi pieza esta sobre la cama, ahi hay un espejo para que te veas.
Sobre la cama había un vestido celeste se veía un poco desteñido, sin embargo parecía muy elegante, con bordados y piedras sobre el pecho. Al tomarlo para ponérselo se dio cuenta que tenia rasguños en un brazo y falda, al mirarse con el vestido puesto en el espejo se dio cuenta de lo que realmente ocurría y se le congelo la sangre...
Cristian fue a ver a Rosario, ya estaba casi recuperada, Marisel aún no había vuelto.
- Mañana me sacan el yeso, estoy ansiosa.
- Que bueno, eso significa que podrás ir a la fiesta de disfraces que esta preparando Marcelo.
- ¿ Fiesta de disfraces? ... no se...es que no sabría de que ir disfrazada.
-Pero con lo que vayas te verás bonita.
- Gracias... voy a servir jugo.- se dio la vuelta para que Cristian no viese lo roja que estaba.
- Pero no te pares, dime donde esta y lo sirvo yo.
- En el refri...
- Y donde esta tu prima que te deja tan solita.
- mmm...supuestamente no saldría, pero después recibió una llamada y salió inmediatamente, yo creo que era de un hombre y tal vez esta pololeando en secreto.
- Jajaja... Mari pololeando, con ese genio no hay quien la aguante, si asi fuera le tendrian que dar una medalla a ese hombre.
- Que eres malo, pero yo supongo que ha pololeado antes.
- Yo prefiero no recordar cuando ella estuvo pololeando, si viera a ese tipo le sacaría los ojos.
-¿ Por qué tanto?
- Marisel estaba ilusionada con el infeliz hasta que descubrió que era casado, quedo embarazada de él pero lo perdió, fue una época muy dolorosa para ella, por lo mismo creo que no ha vuelto a pololear, ni enamorarse, ni permitir que nadie se fije en ella. Ha dedicado todo el tiempo a los estudios, el trabajo y el hogar de niños. A pesar de que Marcelo y yo estamos grandes siempre se hace un tiempo para mimarnos, yo la adoro por todo lo que nos ayudo.
- No sabia que eso le había pasado a mi prima, que triste, ella nunca me cuenta sus cosas... la verdad es que todos guardamos algo de lo que no queremos acordarnos.
- Si, es verdad... pero no quiero seguir poniéndome triste, hagamos algo divertido, podríamos ver una película y comer cabritas mientras esperamos a Marisel .
- Seria entretenido.
- Parece que ando con algunas en mi computador...no se...o tal vez solo las grabaciones de voleibol.
- ¿Voleibol ? ¿te gusta?
- Estas hablando con un seleccionado del colegio y la universidad.
- Te mostrare algo.- Rosario se dirigió a una añosa repisa y luego de revolver saco un álbum de fotos, se sentó al lado de Cristian hojeando.- Mira acá estoy con el equipo del colegio en el campeonato de volei, luciendo la copa del triunfo.
- Es genial, parece que tenemos algunos gustos en común, oye ¿y esta foto de acá ?
- Que vergüenza es de un musical que hice en el colegio, yo era Rapuncel...
- ¿y esta?
- Estoy posando con mis compañeras de colegio, extraño a mi mejor amiga.
- ¿Y como te iba en el colegio?
- No me iba mal, pero en tercero medio empeore, solo me interesaba el volei, mira aca estoy en un paseo con mis amigas.
- ¿ Y ellos?
- Ellos... son mis papas.- se quedo un rato mirando la foto y algo en ella se apago.- supongo que Marisel no te ha contado la razon por la que me vine a vivir con ella, fue porque me mando mi sicologa, hace dos años las cosas entre mis papas no estaban bien, quizá nunca fueron la pareja perfecta, pero la relación en ese punto estaba muy tirante, tenían muchas peleas y pasaban gran parte del tiempo concentrados en ellos olvidándose de mi, pasándose la pelota con sus deberes y mi rendimiento empezó a bajar, porque yo estaba muy desmotivada . Un día mi papá dijo que necesitaba un respiro, armo una maleta, me pidió disculpas y se fue de casa, mi mama me dijo que nos abandono, al tiempo comenzó una relación con otra mujer, yo lo odie por lo que nos había hecho. Había un amigo de la familia que nos apoyo en los malos momentos y las vacas flacas, yo le tenia cariño, pero luego supe que mi mamá era de la misma clase y que tenia una relación de hace rato con este tipo, la tarde que los encontré durmiendo juntos me sentí tan sola, me daban explicaciones que no tenían sentido para mi, no podía estar con ninguno de los dos, no tenía donde ir ....- no pudo continuar, un nudo le apretaba la garganta y las lagrimas comenzaron a empañarle la vista, Cristian la abrazo dulcemente colocando su cabeza en su pecho, ahí ya no podía contener las lagrimas y sollozos, se fue calmando lentamente entre sus brazos y se quedaron dormidos en el sofá.
Marisel sentía que debía sacarse el vestido y huir, pero su espíritu curioso de periodista, quería averiguar mas, asi que tomando aliento, salio de la habitación. La cara de Miguel cambio completamente, embargado por la ansiedad y la emoción, le pidió que se sentara junto a él y apoyándose en su regazo lloro amargamente, al parecer un llanto guardado por años, Marisel a pesar del shock se conmovió y le acariciaba el pelo, él murmuraba algunas frases:
- He estado tan solo, dime que debo hacer, jure vengarme.- luego de esto se separo bruscamente de Marisel y se quedo mirando la pared con un puño cerrado.- te pido que te cambies.
Al volver al living Marisel vio el rostro de siempre de Miguel, lo que ahora le parecía una mascara para defenderse.
- Siento haberte hecho pasar por esto, no quiero que comentes esto con nadie, creo que no me siento bien, te pediría dejar tus preguntas para otro día.
- Si, tengo varias preguntas, no te preocupes seré discreta.
Todo el camino de vuelta a casa Marisel pensaba como ayudar a Miguel, tal vez un sicologo o tal vez necesitaba sentirse acompañado. Al llegar vio el auto de Cristian estacionado, al entrar los vió durmiendo juntos, le dio una patada a Cristian quien despertó sobresaltado.
- Es tarde rubiecito, ¿que haces con mi prima?
- Perdona, estabamos viendo fotos y nos dormimos.
- ¿Abrazados?, ya voy a mandar a Rosario a dormir y me darás explicaciones, Rosariooo, despierta te vas a enfriar, vete a tu cama.
Luego Cristian le explico a Marisel lo que había ocurrido.
- Mira rubiecito no hagas sufrir a mi prima, ella no esta bien y se aferra al cariño, vino acá por el asunto de sus padres, pero por algo más grave aún, ella intento suicidarse.
- ¡¿Suicidarse?
- Shhhh, baja la voz, la sicologa dijo que necesitaba un ambiente estable y eso no era con sus papas, yo me ofrecí a cuidarla un tiempo por mi experiencia, así puede calmarse y estar alejada.
- No puedo creerlo, ella es muy linda y alegre...
- Pero tu bien sabes que todos llevamos algo tatuado en el corazón... heridas...
- No te preocupes, no quiero hacerle daño.
- Bueno es tarde ¿ te vas a casa o al sofá cama?
- Sofá
Aunque por la noche y como era una costumbre de niño Cristian se iba a meter a la cama de Marisel, ella le hablaba somnolienta.
- Pero Cristian por la cresta, eres un adulto ya no puedes dormir conmigo, uff.. que va a pasar cuando me case...claro si algún día me caso, pobre Johanna.- pero solo le llegaban ronquidos como respuesta, resignada, aún pensando en Miguel, se durmió.
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